Esta "zona de juegos" por llamarlo de alguna manera cumplirá una serie de características que lo convertirán en un espacio estimulante y apropiado para el desarrollo saludable de diversas capacidades: Deberá ser un espacio bien iluminado, a ser posible con luz natural, tranquilo y con una distribución que favorezca la amplitud. La utilización de colores llamativos y puros, como el rojo, el verde o el amarillo puede ser un estímulo visual muy apropiado a edades más tempranas, también es recomendable que el suelo sea de un material ligeramente acolchado, como el corcho y que no existan elementos que puedan suponer un peligro para su integridad física. Podremos incorporar elementos en función de factores como la edad y las preferencias del pequeño, adaptándolos a sus necesidades. Resulta esencial que todos los objetos se encuentren facilmente a su alcance y sean apropiados para su tamaño. A la hora de seleccionarlos podemos utilizar diversos criterios, por ejemplo la utilización de recursos similares a la organización por rincones, explicada en el siguiente vídeo:
Siguiendo este criterio resulta esencial mencionar la interdiciplinariedad y la variedad seleccionando los objetos de manera que se trabaje la estimulación desde diversas áreas: Juguetes con diferentes texturas, instrumentos musicales, objetos con colores y movimientos, juegos didácticos, objetos con valor afectivo...
Pero ante todo este debe ser SU espacio, un lugar familiar en el que primen la intimidad y la seguridad por encima de todo, fomentando la exploración autónoma y el descubrimiento del mundo por sí mismo.

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