Es recomendable incluir un espejo en el entorno de juego del niño, situado a su altura, de cierto tamaño para que pueda verse de cuerpo entero y, obviamente, tomando las precauciones necesarias para que no suponga ningún peligro para su integridad física.El pequeño deisfrutará mucho con la visión de su propia imagen, y le ayudará a tener una conciencia de sí mismo y a conocer su propio cuerpo, además de ayudar a la adquisición de perspectivas externas, hecho que resulta esencial en la maduración cognitiva del pequeñ.
Podemos proponerle juegos como colocarnos a su lado de cara al espejo y realizar distintos gestos faciales con el fin de que los imite o mover diversos objetos que se reflejen en el espejo para que él los siga con la vista.
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