lunes, 3 de noviembre de 2014
El cuerpo
El espejo
La conciencia del propio cuerpo y la percepción externa de este forman parte esencial del conocimiento de uno mismo y del entorno. Con el fin de fomentar este desarrollo proponemos la utilización de un elemento del que todos disponemos en el hogar y del que se pueden extraer numerosas posibilidades didácticas: El espejo.
Es recomendable incluir un espejo en el entorno de juego del niño, situado a su altura, de cierto tamaño para que pueda verse de cuerpo entero y, obviamente, tomando las precauciones necesarias para que no suponga ningún peligro para su integridad física.
El pequeño deisfrutará mucho con la visión de su propia imagen, y le ayudará a tener una conciencia de sí mismo y a conocer su propio cuerpo, además de ayudar a la adquisición de perspectivas externas, hecho que resulta esencial en la maduración cognitiva del pequeñ.
Podemos proponerle juegos como colocarnos a su lado de cara al espejo y realizar distintos gestos faciales con el fin de que los imite o mover diversos objetos que se reflejen en el espejo para que él los siga con la vista.
Es recomendable incluir un espejo en el entorno de juego del niño, situado a su altura, de cierto tamaño para que pueda verse de cuerpo entero y, obviamente, tomando las precauciones necesarias para que no suponga ningún peligro para su integridad física.El pequeño deisfrutará mucho con la visión de su propia imagen, y le ayudará a tener una conciencia de sí mismo y a conocer su propio cuerpo, además de ayudar a la adquisición de perspectivas externas, hecho que resulta esencial en la maduración cognitiva del pequeñ.
Podemos proponerle juegos como colocarnos a su lado de cara al espejo y realizar distintos gestos faciales con el fin de que los imite o mover diversos objetos que se reflejen en el espejo para que él los siga con la vista.
Mi casa, mis reglas.
La distribución del espacio resulta esencial en la estimulación del desarrollo infantil, tanto en el aula como en el propio hogar. El pequeño debe contar con una estancia, pudiendo ser o no la misma en la que duerme, donde se sienta cómodo y seguro, un lugar que pueda hacer suyo y ser capaz de controlar sus elementos.
Esta "zona de juegos" por llamarlo de alguna manera cumplirá una serie de características que lo convertirán en un espacio estimulante y apropiado para el desarrollo saludable de diversas capacidades: Deberá ser un espacio bien iluminado, a ser posible con luz natural, tranquilo y con una distribución que favorezca la amplitud. La utilización de colores llamativos y puros, como el rojo, el verde o el amarillo puede ser un estímulo visual muy apropiado a edades más tempranas, también es recomendable que el suelo sea de un material ligeramente acolchado, como el corcho y que no existan elementos que puedan suponer un peligro para su integridad física. Podremos incorporar elementos en función de factores como la edad y las preferencias del pequeño, adaptándolos a sus necesidades. Resulta esencial que todos los objetos se encuentren facilmente a su alcance y sean apropiados para su tamaño. A la hora de seleccionarlos podemos utilizar diversos criterios, por ejemplo la utilización de recursos similares a la organización por rincones, explicada en el siguiente vídeo:
Siguiendo este criterio resulta esencial mencionar la interdiciplinariedad y la variedad seleccionando los objetos de manera que se trabaje la estimulación desde diversas áreas: Juguetes con diferentes texturas, instrumentos musicales, objetos con colores y movimientos, juegos didácticos, objetos con valor afectivo...
Pero ante todo este debe ser SU espacio, un lugar familiar en el que primen la intimidad y la seguridad por encima de todo, fomentando la exploración autónoma y el descubrimiento del mundo por sí mismo.
Esta "zona de juegos" por llamarlo de alguna manera cumplirá una serie de características que lo convertirán en un espacio estimulante y apropiado para el desarrollo saludable de diversas capacidades: Deberá ser un espacio bien iluminado, a ser posible con luz natural, tranquilo y con una distribución que favorezca la amplitud. La utilización de colores llamativos y puros, como el rojo, el verde o el amarillo puede ser un estímulo visual muy apropiado a edades más tempranas, también es recomendable que el suelo sea de un material ligeramente acolchado, como el corcho y que no existan elementos que puedan suponer un peligro para su integridad física. Podremos incorporar elementos en función de factores como la edad y las preferencias del pequeño, adaptándolos a sus necesidades. Resulta esencial que todos los objetos se encuentren facilmente a su alcance y sean apropiados para su tamaño. A la hora de seleccionarlos podemos utilizar diversos criterios, por ejemplo la utilización de recursos similares a la organización por rincones, explicada en el siguiente vídeo:
Siguiendo este criterio resulta esencial mencionar la interdiciplinariedad y la variedad seleccionando los objetos de manera que se trabaje la estimulación desde diversas áreas: Juguetes con diferentes texturas, instrumentos musicales, objetos con colores y movimientos, juegos didácticos, objetos con valor afectivo...
Pero ante todo este debe ser SU espacio, un lugar familiar en el que primen la intimidad y la seguridad por encima de todo, fomentando la exploración autónoma y el descubrimiento del mundo por sí mismo.
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